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Diego Topo Braun

Mas de 20 años paseando su polo por Europa

Octubre 6, 2016
Octubre 6, 2016
Por Andres Ugarte Larraín 

El "Topo" Diego Braun es, sin dudas, uno de los personajes más destacados del polo en Europa, sobre todo si nos referimos a su parte Continental. Con un sinfín de encuentros y torneos disputados en suelo francés, el argentino acaba de disputar su temporada número 23 en el Viejo Continente, un dígito para nada despreciable. Luego de haber pasado este 2016 por París, St Tropez y de haber participado por tercera vez del Campeonato Europeo en las filas del seleccionado austriaco, habló con PoloLine. 

"A St Tropez vinimos a jugar el último torneo de julio (Polo Masters/Open de Gassin) y el primero de Agosto (Cote d'Azur Cup), y es uno de los lugares donde más me gusta jugar al polo, me encanta y es muy divertido. Las canchas son espectaculares, de las mejores que hay en Europa, el clima es espectacular, el nivel es muy competitivo, la pista está buena, los boxes, el lugar para los petiseros. Y después, para una persona como yo, con familia, hay playa, es divertido, vas a comer, es muy divertido todo”, destaca Braun.

Y prosigue: "Después de Saint Tropez me fui a jugar el Europeo a Berlín. Yo juego para Austria, entrenamos una semana antes con el equipo y después jugamos. Es el tercero que jugamos, y siempre con el mismo equipo, ya nos conocemos. El primero en Sotogrande nos fue muy bien, el segundo en Chantilly fue más duro. Y siempre con ganas. Es 8 goles, todos los equipos tienen el mismo hándicap y es competitivo y divertido a la vez. Es un muy lindo torneo”.      

Como mencionamos anteriormente, el Topo lleva más de 20 años paseando su polo por Europa. Al respecto, destaca: "Esta es mi temporada número 23 en Europa. El primer viaje que hice (yo hace 24 años que estoy con el polo) fue cuando fui a USA como petisero de Miguel Torres, el padre de Santi Torres. Y al año siguiente fui un mes a París, después a Sotogrande y después volví a París en Septiembre; eso fue en el '94. Y partir del '95 mi base siempre fue París".

Y completa: "Por aquel entonces, el polo en París era mucho más concentrado; es decir, había muchos equipos, pero menos canchas, Chantilly no existía, que hoy en día es uno de los clubes más grandes de Francia, con 8 canchas. Estaba todo más basado en el polo de París, en Bagatelle, y yendo para el sur estaban Sainte Mesme o La Monerie. Los caballos en esa época no eran tuyos, sino que te los daba el equipo o el patrón. Esa es, para mí, la diferencia más grande entre el polo de antes y el polo de ahora". 

¿Cómo empezó tu relación con el polo?

Mi padre (Francisco Braun) jugaba al polo; vino a Francia durante muchos años y llegó a tener 6 goles. Exportaba muchos caballos a Francia con un socio suyo, Jimmy Dodero. Era diferente a como es ahora: Papá me llevaba una yegua, que me la tenía que ensillar yo, y taqueábamos. Teníamos un sólo torneo por año, que era la Copa Potrillos, y el resto era taquear o polito de campo. Estábamos en Mayling, en Pilar, y en Pinguinos. Empecé a tener mi organización de caballos, a jugar torneos, a partir de los 17 años. Después, me fui haciendo más polista en Europa. Nada de mi carrera polística hubiese sido posible sin el apoyo de mi padre. Y gracias a los contactos que él me brindó, se me abrieron muchas puertas. Ojala algún día yo pueda ayudar a un hijo mío de la misma manera en que me ayudó papá. 

¿Cómo o cuándo te diste cuenta de que el polo podía ser tu medio de vida? 

Vivía con mis padres, no tenía gastos, me pude comprar un auto y me di cuenta de que con el polo -si mejoraba- podía vivir de otra manera. Los primeros años que vine a Europa, usaba lo que ganaba para viajar, salir, conocer. Después, empecé a dedicarle más tiempo: a vender caballos, llevar gente de Francia a Argentina, organizarme, venir acá, y así fue que hice un click en mi vida con respecto a la manera en que empecé a tomarme el polo.
 
¿A qué lugares te llevó el polo?

Tuve mucha suerte porque viajé mucho, que era un poco mi objetivo cuando empecé con el polo. Jugué en Egipto, en Barbados, en Malasia, en Perú, Rusia, en casi todo Europa, en muchos lugares; en la nieve, como St Moritz, varios lugares de Francia. He jugado en casi todos los clubes de Francia. Muchos lugares a los que si no era por el polo jamás hubiera ido, como República Dominicana o Marruecos.

Cuando uno pasea por algunos de los clubes en los que Diego Braun se encuentra desarrollando su actividad, ya sea antes o después de un partido, o cualquier día a lo largo del torneo, es habitual verlo en su caballeriza o en algún otro rincón, charlando de manera distendida con el patrón, pero también con cualquier otro protagonista del certamen. Una situación que él asume con total naturalidad y que es una de las cuestiones fundamentales a la hora de dedicarse a este deporte de manera profesional. Al respecto, afirma: "Es algo que yo disfruto y no me cuesta. Soy social. Cuando yo empecé en el polo en Francia, muchas veces vivíamos en las casas de las personas con las que jugábamos; era más una relación de amistad, y ese concepto me ha quedado muy marcado. He quedado muy amigo con mucha de la gente con la que he jugado; de hecho, a muchos los sigo viendo, vamos a comer. Es la manera en que yo lo veo".

¿Qué te genera viajar tanto en este momento de tu vida?

Cada vez es más duro, cada vez estoy más alejado de mi familia. Ellos son más grandes y es cada vez más difícil que puedan viajar todos. Me cuesta estar alejado de ellos. Pero, por otro lado, el estar en otro país, o adaptarme, no me cuesta. A mi familia le encanta viajar, tienen un poco la misma pasión que mi mujer y yo tenemos por viajar y conocer; han heredado eso. No sé si van a ser polistas, pero que les va a gustar viajar, es casi seguro. Yo viajo y sigo viajando porque disfruto el polo, disfruto lo que hago y de los lugares a los que voy. Tengo mucha suerte de que hace muchos años voy al mismo lugar, entonces uno pasa a ser más local, como me ocurre en Francia. Eso me ha dado muchos contactos allí, amigos y la he pasado muy bien.

¿Qué podes decir de La Concepción, tu actual equipo?

Tengo el privilegio de jugar para La Concepción, que es el campo de mi familia por parte de mi madre; es en Lobos, un campo muy lindo. Y tengo que agradecer a Hans (Spek), mi patrón actual -que conoce el lugar- por haber aceptado. Hemos elegido el nombre en conjunto. El equipo de La Concepción lo inicié con Hans cuando él quiso empezar a jugar al polo y lo acompañé a dar sus primeros taqueos. Hicimos todo el proyecto juntos; Hans debe ser el único de los patrones de los que yo tuve, con el que empecé de cero. Hemos tenido suerte, hemos organizado bien las cosas también, hemos ganado muchos torneos para la cantidad de tiempo que llevamos jugando, hemos armado una organización bastante competitiva. No se puede ganar siempre, pero estamos competitivamente en los torneos con chances, y ése era el objetivo el primer día. 

Este 2016 ha visto cómo el equipo de La Concepción ha logrado acceder a la final del Open de París, para luego llegar a Saint Tropez y quedarse con el Cote d'Azur Open. De sus integrantes, señala: "El equipo con el que jugamos en St Tropez es muy divertido, con un chico joven como Juan Zubiaurre, que le pone todas las ganas de un chico joven; con Charlie Le Galle, que ya es amigo porque está desde el primer día. La base somos nosotros dos y Hans, y siempre buscamos un cuarto hombre que sea buen jugador y alguien agradable con quien jugar".

¿Qué tanto disfrutás entrar hoy a una cancha?

Lo disfruto; si no, no jugaría más. La paso bien, y para mí eso es lo fundamental. El día que no me pase eso, no vendré más a jugar. Disfruto también mucho el reconocimiento que tengo hoy en día de la gente, y creo que si he dejado algo en el polo, más allá de la cantidad de veces que jugué en Francia, de los torneos que me ha tocado ganar, ha sido el nombre que dejé y la clase de persona que creo haber dejado. Creo que nunca tuve un problema con nadie en 23 años que he venido. Soy competitivo en la cancha, pero creo que compito de manera sana. Sé reconocer si me ganan. Tengo amistad con muchos, tengo onda con los demás patrones, me siento muy querido en el ambiente, y eso es algo que creo que me lo he ganado. Y eso es algo muy lindo que me deja el polo. Creo que mi legado en el polo, el día que deje de jugar, no va a ser por el jugador que fui, porque no fui de los mejores ni nada, pero creo que tengo el aprecio de mucha gente; e invitaciones, gracias a Dios, no me han faltado nunca.

¿Qué amigos te ha dado el polo?

No puedo nombrar algunos, porque me voy a olvidar de varios. Pero tengo que agradecer sobre todo a las personas para las que yo jugué: Patrick Hermés, Bertrand Ciavaldini, Frederika Tellier, Hans Spek, Philippe Fatien, Frank Dubarry, Alshair Fiyaz, con quien jugué 4 años en St. Tropez. Seguramente me estaré olvidando de varios, como de Laurent Dassault, con quien jugué en París la primera vez. Y amigos del polo, argentinos, no quiero nombrar porque me voy a olvidar de algunos y creo que tengo muchos.

¿Un jugador con el que te hayas entendido muy bien dentro de la cancha?

He jugado en Francia en muchos niveles diferentes, vas cambiando mucho los equipos, tenes que adaptarte rápido a los cambios. He jugado hasta 4 niveles en una misma temporada. Pero con Facu (Fernández) Llorente creo que hicimos una buena pareja; en un momento jugamos bastante con Juan Martín García Laborde, después un par de años con Matías Nigoul, donde también jugaba Justin (Gaunt). Hemos hecho varios equipos divertidos. 

¿Y el rival más complicado que te ha tocado enfrentar? 

Te puedo decir un equipo. Sainte Mesme fue nuestro clásico muchos años en Bagatelle; hemos jugado miles de partidos en contra. Hace 23 años que voy y están con un equipo. Por aquel entonces, Birger (Strom) empezaba a jugar y Robert era muy chico. Debe ser el clásico que más veces he jugado; y, sobre todo en los últimos años, han sido muy difíciles de vencer.