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Porfirio Rubirosa
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Porfirio Rubirosa

Cibao La Pampa y el bon vivant del polo

Septiembre 4, 2017
Septiembre 4, 2017
por Alejandra Ocampo

El Polo de  Deauvillle acaba de terminar, y hubo un nombre que se destacó por sobre todos: Cibao La Pampa. El equipo conformado por cuatro argentinos (Juan Pepa 2, Patricio Cieza 5, Francisco Elizalde 8 y Jorge Pepa 1) tuvo una temporada soñada, ya que ganó los dos certámenes más competitivos de la Normandía: la Coupe d’Argent y la Coupe d’Or. Y en breve, intentarán ganar el Open de France, para así quedarse con una especie de Triple Corona de Francia.

Quizás no muchos sepan que Cibao La Pampa no es un nombre nuevo en Deauville, y en el polo francés en general, sino todo lo contrario. Allá por los 50, Cibao La Pampa fue el equipo del legendario Porfirio Rubirosa. Diplomático, polista, y ocasional boxeador y corredor de autos, Rubirosa fue considerado el "Decano de los Playboys”; aquel dominicano apuesto, seductor, cazafortunas, habitué del jet set de aquellos tiempos, y por quien algunas de las más famosas y hermosas mujeres del mundo cayeron a sus pies.

Rubi (como se lo solía llamar en las crónicas mundanas de esa época) tuvo una moderada carrera en el polo; su encanto físico y personal y sus 4 goles de handicap lo hacían un jugador aceptable, que se rodeaba de las grandes estrellas de la época.
 
DE DIPLOMÁTICO A SEDUCTOR: LA ARGENTINA COMO DESTINO Y LA PASIÓN POR EL POLO
 
Este singular personaje, nació en 1909 en San Francisco de Macorís, en la región de Cibao, al nordeste de República Dominicana, en una familia de clase media. Rubi se crió en París, lugar al que su padre, un oficial del ejército, había sido destinado como Encargado de Negocios en el Consulado Dominicano. Regresó a su país en 1920 para alistarse en el ejército, aunque no había logrado completar sus estudios.

Una vez de regreso a Santo Domingo, intenta hacerse una carrera como boxeador sin éxito. Necesitado de dinero, hace uso de su personalidad extrovertida para congeniar con el dictador de la República Dominicana, Rafael Leónidas Trujillo Molina, a quien conoció durante un partido de polo; y también a la hija de éste, Flor de Oro Trujillo, que en ese entonces tenía solo 19 años, y quien en 1932 se iba a convertir en su primera esposa. 

Posteriormente, su suegro lo designa Embajador en Alemania, país donde Rubi se comienza a codear con lo más selecto del jet set europeo. Y también fue el fin de su matrimonio: cansada de los rumores de infidelidad, Flor de Oro Trujillo solicitó el divorcio. Tras la ruptura matrimonial, su ahora ex suegro le ofreció una embajada a elección. Rubi le dijo a Trujillo que le gustaría ir a la Argentina, debido a su pasión por el polo, y porque ya por ese entonces, en los años 40, Argentina era la meca del deporte. En Argentina, Rubi se dedicó a jugar al polo y a pilotear aviones, otra de sus pasiones.

La vida mundana de Rubi y su fama de play boy irresistible se hizo legendaria. Fue amigo de casi todos los personajes célebres de la época y amante de las mujeres mās deseadas de esos años. Se dice que su gran amor fue Zsa Zsa Gabor, la bellísima actriz de origen húngaro, quien rechazó cuanta propuesta de matrimonio que le hiciera Rubi. 

Pese a sus  innumerables amoríos, Rubi se casó cuatro veces. La última vez fue en 1957, con la actriz francesa Odile Rodin. Pero fueron sus matrimonios con las millonarias herederas, Doris Duke y Barbara Hutton, que lo convirtieron en un hombre rico. Por ejemplo, tras el divorcio, uno de los beneficios que obtuvo Rubi de Doris fue un establo con caballos de polo.
 
EL POLO, ESTILO DE VIDA HASTA EL FINAL
 
El polo no iba a ser ajeno en la vida de un bon vivant como Porfirio Rubirosa. Siendo Embajador en Argentina, y como se mencionó más arriba, jugar al polo era su pasatiempo favorito, que además le permitió hacerse amigo de uno de los mejores jugadores de la historia, Carlos "Charlie" Menditeguy, 10 goles de hándicap, pero también reconocido multideportista. Charlie, junto a su hermano Julio y los Duggan, Heriberto y Luis, integraban el legendario El Trébol, el cuarteto que dominó la escena del polo en la a fines de los años 30 y principios de los 40, jugando inolvidables clásicos ante su eterno rival, Venado Tuerto, que hacían delirar a las tribunas en memorables finales de Palermo.

Fuera de Argentina, Rubi hizo su base de polo en Francia; solía pasar el mes de agosto en la sofisticada Deauville, lugar donde se daban cita las personalidades más célebres del jet set europeo. En 1951, Cibao La Pampa se metió en la historia del polo de Deauville al ganar la segunda edición de la Coupe D’Or junto a Charlie Menditeguy, Jesús Solórzano y Alejandro "Cano" Gracida. Posteriormente, Cibao La Pampa ganó el Open de París en 1953, 1954 y 1955.

Además de jugar mayormente con su amigo Charlie, el Cibao La Pampa de Rubi tuvo también a un jugador del eterno rival de El Trébol, nada menos que Enrique Alberdi, emblema de Venado Tuerto y con quien ganó el Abierto de París, en Bagatelle en 1953 y en 1955, en esta última ocasión con Miguel Cárcano y Gastón Dorignac padre como integrantes del equipo; y el Open de París en 1954, en el que nuevamente Rubi iba a unirse a Alejandro “;;Cano” Gracida, además del Conde Giorgio del Bono.

Quienes lo conocieron en la época, como José Luis ("El Ruso”) Merlos, hermano de Cacho Merlos y tío de Pite, Sebastián y Agustín, lo recuerdan como un buen tipo, simpático, muy amigo de sus amigos, gran seductor y un aceptable jugador de polo. Otro polista argentino, Luis Sosa Basualdo, quien lo conoció en 1964 siendo éste muy joven, cuenta que era un jugador con mucha garra y coincide con José Luis con respecto a la personalidad extrovertida de Rubi.

También, hizo alguna incursión, aunque sin tanto éxito, en las 24 Horas de Le Mans y en la Fórmula 1; en 1955 iba a competir en el Grand Prix de Bordeaux, pero no lo pudo concretar porque se enfermó el día de la carrera.

En 1957, Rubi y Odile se instalaron en una casa en las afueras de París. Poco después, fue nombrado embajador en La Habana, cargo que mantuvo hasta 1962.
El 4 de julio de 1965, unos dos meses después de disfrutar de un crucero en el yate de su amigo, el armador naviero griego Stavros Niarchos, Cibao La Pampa ganó la Copa de Francia y Rubi fue a festejar con sus amigos en una gran fiesta en Jimmy´s, un night club de París, que duró toda la noche. Rubirosa, que solía tener un chofer para que lo llevara en las ocasiones en las que bebía demasiado, decidió  marcharse por su cuenta. Alrededor de las 8 de la mañana del 5 de julio de 1965, la Ferrari del "decano de los play boys” se estrelló contra un árbol en el Bois de Boulogne.
 
A los 56 años, moría Porfirio Rubirosa, el hombre, pero nacía la leyenda. Y murió, paradójicamente, después de un festejo por la victoria de su equipo en su deporte favorito, el polo. Al conocer la noticia de su fallecimiento, Danielle Daireaux, su segunda esposa, lo expresó de forma perfecta: "Murió como vivió, y como hubiese querido: de forma violenta y rápida”.

Y podríamos agregar: celebrando una victoria en su deporte favorito - el polo.