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Weetman John Churchill Pearson
Weetman John Churchill PearsonWeetman John Churchill Pearson

Weetman John Churchill Pearson

Vida y leyenda del hombre que hizo renacer a Cowdray Park

Abril 26, 2017
Abril 26, 2017
By Alejandra Ocampo
Agradecimiento especial al Dr. Horacio Laffaye, por su colaboración con la nota

"Orgullosos de ser la casa del polo británico por más de 100 años". Así se denomina Cowdray Park Polo Club, sin dudas uno de los clubes de polo más importantes del mundo, que tiene una inmensa historia la cual comenzó en los primeros años del siglo XX.
Rodeado de una imponente belleza natural, con su cancha principal que tiene como marco las no menos imponentes ruinas del Castillo de Cowdray, el club se ubica en Midhurst, West Sussex, a casi dos horas de Londres. En esa cancha se realiza, desde 1956, la final de uno de los trofeos más codiciados por los polistas, la Gold Cup for the British Open.

La historia de Cowdray Park Polo Club arranca en 1910, en lo que era la residencia de Weetman Pearson, el Primer Vizconde de Cowdray,cuya familia habitaba Cowdray Estate desde 1908, cuando empezaron los primeros torneos. Cowdray Park Polo Club se convirtió en el epicentro del polo en Inglaterra,con certámenes muy competitivos, de los que participaban aristócratas y oficiales del ejército. En 1914, tras el estallido de la Primera Guerra Mundial, esos oficiales que jugaban al polo allí, fueron destinados al frente y lamentablemente, muchos murieron en la contienda. El polo en Cowdray Park se reanudó en los años 20.
Hacia 1927, la propiedad fue heredada por Weetman Harold Miller Pearson, segundo Vizconde de Cowdray. Tras su muerte, en 1933, Cowdray Park pasó a manos del Teniente Coronel Weetman John Churchill Pearson, tercer Vizconde Cowdray; él es el protagonista de esta historia porque, además de continuar con la restauración y la tradición de polo de Cowdray Park Polo Club, Lord Cowdray era un apasionado del deporte, que quedó en la historia por ser el gran protagonista del renacer del polo en Inglaterra luego de la Segunda Guerra Mundial.

UN APASIONADO DEL POLO QUE SUPERÓ TODOS LOS OBSTÁCULOS

Nacido en Londres, el 27 de febrero de 1910 (cosas del destino, el mismo año que el club), Weetman John Churchill Pearson era hijo de Weetman Harold Miller Pearson y Agnes Beryl Spencer Churchill; por parte de su madre, tenía un lejano parentesco nada menos que con Sir Winston Churchill.
Completó su educación en Eton y la Christ Church, en Oxford, donde comenzó a jugar al polo. Weetman era miembro del equipo de la Universidad de Oxford, con quienes ganó la Tyro Cup. En los años 30 fue capitán del equipo de Inglaterra, aunque no jugador.
En 1939 se casó con Lady Anne Pamela Bridgeman, con quien tuvo tres hijos (Hon. Mary Teresa, Hon. Liza Jane y Michael Orlando, actual cuarto Vizconde Cowdray). Tras el divorcio, en 1950, se contrajo matrimonio en 1953 con Lady Elizabeth Georgiana Mather-Jackson, con la que tuvo otros tres hijos (Hon. Lucy, Hon. Charles Anthony y Hon. Rosanna).
Al igual que en 1914, el polo se detuvo en 1939 a causa de la Segunda Guerra Mundial 1914. Lord Cowdray se enroló en la Sussex Yeomanry, una formación de voluntarios de la British Army, integrado por unidades o subunidades de la Reserva Británica. En 1940, durante la retirada hacia Dunkerke, Lord Cowdray recibió una herida en el auto que compartía con un compañero que hacía de chofer, quien le cedió su lugar a Lord Cowdray. Al estar el volante del lado derecho, la explosión causó la muerte de su compañero y la amputación del brazo izquierdo de Lord Cowdray. Ese año, recibió su ascenso a Teniente Coronel. Más tarde, sirvió como asistente parlamentario del Subsecretario Aéreo en Sherwood, y posteriomente fue oficial en la Home Guard.
A la par de su actividad militar y su pasión por el polo, Lord Cowdray fue un gran hombre de negocios. Fue presidente del Pearson Group entre 1954 y 1977, empresa que comenzó de forma modesta con su abuelo, quien manejaba proyectos de construcción como Dover Harbor y fundó la Mexican Eagle Oil Company. Bajo el mando de su nieto, la empresa creció abarcando también otros rubros, entre otros el literario (Penguin Books, Viking Press), periodístico (Financial Times, The Economist), viñedos, bancos y hasta el mundialmente famoso museo de cera, en Londres, Madame Tussaud's.


EL RENACER DE COWDRAY PARK Y EL RETORNO CON GLORIA DEL POLO A INGLATERRA

El polo no estuvo ajeno a la durísima postguerra; pero Lord Cowdray hizo frente a los malos momentos, decidido a devolverle al polo en Inglaterra su antiguo esplendor.
"Era un hombre increíble en todos los sentidos, y un apasionado del polo", dice Lila Pearson, Vice Presidente del club, y nuera de Lord Cowdray. Nacida en Dinamarca, Lila está casada con el menor de los hijos de éste, el Honorable Charles Pearson. "Se preocupaba por todos los problemas por los que estaba pasando el polo en ese momento y era muy consciente de la importancia del tema, ya que unió a toda la comunidad del polo. Esa es la razón por la que pagó a los equipos para que vayan a jugar a Argentina y Estados Unidos".
De a poco, Lord Cowdray fue retomando su pasión. Con 4 goles de handicap, la amputación de su brazo izquierdo no le impidió seguir practicando su deporte favorito. Jugó hasta los años 60, cuando contaba con más de 70 años, con un brazo artificial, especialmente fabricado para él, que lo ayudaba a sostener las riendas. Fue también Presidente de la Hurlingham Polo Association, entre 1947 y 1949.
El polo retornó oficialmente a Cowdray Park en el verano de 1947, con partidos de equipos conformados por tres jugadores. En 1948, junto a tres de sus hermanas, Angela, Daphne y Joskyll ("Nunca le gustó mucho que las mujeres jugaran al polo", sonríe Lila, "pero debió recurrir a ellas al finalizar la guerra, ya que no había muchos hombres disponibles"), y su cuñado, John Lakin (casado con Daphne y uno de los mejores jugadores de aquellos años), organizaron el primer torneo de postguerra en Cowdray Park, la Challenge Cup, certamen que tiene su origen en 1911. Lord Cowdray estuvo en el equipo vencedor junto al Mayor Colin Davenport, Daphne y John Lakin. Dio la casualidad que ese partido fue presenciado por Lewis Lacey (el segundo jugador argentino que alcanzó los 10 goles de handicap, en 1915) y Jack Nelson (campeón olímpico en París 1924), quienes invitaron a Lord Cowdray a viajar a la Argentina.
En 1949, un equipo de Cowdray Park, representando a Inglaterra, participó del campeonato internacional de 24 goles en Palermo, en una alineación que incluyó a Jack Traill (hijo de John Traill, primer 10 goles de la Argentina, en 1913), John Lakin, Bob Skene y Humphrey Guiness. Además de Inglaterra, jugaron Chile, Argentina Civiles y los ganadores, Argentina Militares.
La experiencia le sirvió muchísimo a Lord Cowdray, para su proyecto de renacer el polo en Inglaterra, consiguiendo muchos amigos que lo ayudaron en su emprendimiento; hizo varios viajes a Argentina, con el fin de conseguir caballos, y contratar jugadores y polo managers, con la idea de reorganizar toda la actividad de polo en el club. Con los años, el nuevo Cowdray Park Polo Club iba tomando forma, con más actividad y más torneos, y la ayuda de amigos, entre ellos Arthur Lucas, Tito Lalor, Antonio Heguy; posteriormente, en los 60, Eduardo Moore, el recordado "Gordo" Moore, fue uno de los más entusiastas colaboradores de Lord Cowdray, entre los que también estuvieron los miembros de la Familia Real Británica, fundamentalmente la Reina Elizabeth II y el Príncipe Philip, Duque de Edimburgo, dos veces ganador del British Open (1957 y 1966).
En 1951, Lord Cowdray trajo de vuelta la la Coronation Cup, aquel imponente trofeo donado por el Ranelagh Cup en 1911 para conmemorar la coronación del Rey George V. Ese año participó La Espadaña, aunque Inglaterra se quedó con la competencia, luego de ganar tres partidos, dos en Cowdray Park y uno en Roehampton. En 1953, y con motivo de la coronación de la Reina Elizabeth II, nieta de George V, el encuentro final de la Coronation Cup en honor de la flamante soberana tuvo lugar en Cowdray Park. El vencedor fue Argentina, integrado Eduardo Braun Cantilo, Ernesto Lalor, Alejandro Mihanovich y Juan Carlos Alberdi.
La frutilla del postre llegó en 1956. Lord Cowdray creó la Gold Cup for the British Open, el torneo que con los años se convertiría en uno de los más importantes a nivel mundial, a la altura del Campeonato Argentino Abierto de Polo y del US Open. El certamen, que desde el primer momento atrajo a los mejores jugadores del mundo de cada época, no solo fue un éxito rotundo, sino que también le devolvió a Cowdray Park su antiguo esplendor. Parte del atractivo de este torneo es que su final, a mediados del mes de julio, se realiza en la cancha principal, con el marco de las imponentes ruinas del castillo de fondo. Los ganadores de ese primer British Open fue un equipo argentino, Los Indios, integrado por Juan Echeverz, Antonio Heguy, Pablo Nagore y Jorge Marin Moreno. Todos ellos que habían cooperado con Lord Cowdray en su aventura para renacer Cowdray Park y devolverle el prestigio al polo británico tras la guerra.
Más allá del éxito y el prestigio de la Gold Cup, Lord Cowdray continuó trabajando para mejorar el club, recibiendo la ayuda de amigos de todas partes del mundo. Así, Argentina se convirtió en un puntal fundamental para el desarrollo de los proyectos del incansable Lord Cowdray; entre los 60 y los 70, el club recibió la incorporación de jugadores y petiseros argentinos. Incluso, estos últimos cambiaron algunos métodos de doma y entrenamiento para caballos que utilizaban los ingleses. "Era un verdadero apasionado", cuenta Lila, "al punto que venía a los partidos de cualquier nivel, con lluvia o sol".  
Hoy, Cowdray Park es un símbolo del polo a nivel internacional, y en sus espléndidas canchas, se dan cita cada año los mejores jugadores del mundo, que participan no solo de la prestigiosa Gold Cup, sino de la innumerable cantidad de torneos para todos los niveles que organizan en la temporada, que va desde abril hasta septiembre.

Weetman John Churchill Pearson, el hombre que fue el gran protagonista del renacer del polo en Inglaterra en la segunda mitad del Siglo XX, falleció en 1995, en Midhurst, Sussex, a causa de una neumonía bronquial, pero su legado seguirá siempre presente en su casa, su mundo, Cowdray Park Polo Club, de la mano de Lila, su esposo y los hijos de ambos. "Me pone triste que no haya podido ver mi carrera en el polo, ni la de mis hijos, sus nietos, tan apasionados con el deporte que tanto amaba", dice Lila, y concluye: "Yo estaba decidida a seguir con su pasión, yo era el miembro de la familia que más quería seguir con su legado. Y como te conté antes - si bien no le hacía mucha gracia que las mujeres jugaran al polo, y no alentó a sus hijas a hacerlo, creo que se dio cuenta de mi pasión y terminó siendo mi fan número uno!".